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Los arrebatos de sinceridad le han costado muy caros a Adrián Colunga. El segundo fichaje más caro en la historia del Recre, que este verano abonó 2,7 millones de euros a Las Palmas, no ha respondido aún a las expectativas y sus reinvindicaciones de protagonismo se han topado de bruces con el sarcasmo de Lucas Alcaraz. “Quién quiera más minutos en este equipo que se compre un reloj”, replicó el granadino al delantero asturiano, quien, suplente de lujo en las últimas jornadas, había denunciado que “en 10 ó 15 minutos no me da tiempo a demostrar lo que valgo”. Ante el Villarreal, Colunga volvió a comenzar en el banquillo pero cuando Alcaraz lo reclamó no sólo no se arredró, sino que respondió asumiendo con decisión la responsabilidad de lanzar el penalti que supuso el 1-2. Un gesto de valentía que dice mucho de lo importante que debe ser para el equipo y que demuestra que su ‘reloj’ no se ha parado. Ya suma dos goles, iguala a Javi Guerrero como máximo goleador, y sobre todo: aún está a tiempo de justificar su fichaje. Tic tac, tic tac…
El delantero asturiano, que en apenas dos campañas ha pasado de jugar en el Pájara Playas de Segunda B a dar el salto a Primera, tuvo un prometedor debú en la máxima categoría que aún hoy le pesa.
Apenas necesitó media hora para estrenarse como goleador en Heliópolis en el único triunfo albiazul hasta ahora, aunque su confeso egoísmo en un par de jugadas al no ceder el esférico a Ruben le jugó una mala pasada.
“Soy delantero y soy egoísta”, reconoció entonces sin ambages el delantero asturiano, que, sintiéndose entonces señalado, incluso renunció a su forma natural de jugar para plegarse a la generosidad. Pero dejó de ser él.
Desasistido también por las carencias del equipo para crear ocasiones de gol, Colunga se fue diluyendo poco a poco hasta perder la confianza en sí mismo así como la del cuerpo técnico. Titular indiscutible en la era de Manolo Zambrano, el menudo delantero criado en Mareo fue relegado al banquillo por Lucas Alcaraz, con quien sólo la recuperó ante el Barça.
Esta semana pasada no fue la primera en la que se quejó de su suplencia, pero sí la primera vez que encontró respuesta desde el cuerpo técnico, cuyo público tirón de orejas, lejos de una mera reprimenda, ha de servir de estímulo para un prometedor jugador, en quien club y afición, por su condición de fichaje estrella, tienen depositadas grandes esperanzas.
Gran jugador el chaval este… pronto lo veremos en la seleccion me parece si sigue asi.